"Nunca me faltó nada y aún así vendí y consumí drogas": Joven adicta
Una joven de 22 años, de los cuales lleva siete como consumidora y hasta vendedora de drogas, narró a Noticieros Rancherita del Aire como fue obligada a vender como un tipo de venganza hacia su padre y después empezó a consumir para poder mantenerse despierta y cuidar el negocio.
Empecé consumiendo cigarros, marihuana, luego con las pastas, las clonazepam y el cristal, también algo muy similar que es el hielo, y a veces revuelto con una pastilla que no se deshacía, me dieron a probar de todo, a veces puro mugrero que nada más me dañaba el estomago.
La joven narró con voz quebrada y las lágrimas a punto de brotar que se adentró en el mundo de las drogas obligada por personas que querían perjudicar a su padre, al ser un trabajador de gobierno.
Él trabajaba con el gobierno, era muy recto y hacía su trabajo como lo tenía que hacer, no sé cómo se enteraron que era su hija y cuando andaba en el trabajo llegaron por mí, me subieron a una troca, entonces, me obligaron a mí a vender mugrero sin importarles todo lo que iba a perder; mi papá se fue para que estuviéramos bien, nos dejó a mi mamá y a mis hermanas, yo tuve que pagar lo que mi papá no quiso hacer, yo lo tuve que pagar.
Dijo que sus hijos y su madre son quienes la impulsaron a dejar de lado las drogas, pues en su casa tiene todo, nunca le faltó nada.
Eso demuestra que ni teniéndolo todo puedes tener la felicidad, porque nunca me faltó nada económicamente.
La joven explicó que ella tenía que consumir las drogas porque llegaban a comprarle a todas horas y se tenía que mantener despierta porque en ese mundo todos te roban.
Si no estás al pendiente te roban o te pueden jugar chueco y de eso depende tu vida, porque en ese momento todos se mueven por el dinero, yo no quería drogarme, pero todo fue por el dinero; después de eso quede como quien dice en la ruina porque mi mente ya no se podía concentrar, me quedaba dormida e incluso llegaron a robarme varias veces porque mi cuerpo ya no aguantaba estar despierto.
La joven dice que ahora que no consume drogas se siente mucho mejor y que decidió dejarlas hace dos meses cuando al andar en la calle la quisieron matar.
Tuve que guardarme en mi casa para evitar todas esas amistades y al estar ahí dije qué me está pasando, por qué se me está cayendo la piel de mi nariz, pura piel muerta tengo ya, desde que dejé de andar en la calle se me ha estado curando.
Sobre las repercusiones físicas de las drogas, dijo que a veces no puede respirar bien, no puede caminar o correr sin cansarse y presenta insomnio.
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