"Me quiero morir trabajando, hasta que Dios me lo permita continuaré con mi entrega": Obispo
Tras celebrar los 50 años de su ordenación como sacerdote, el obispo de la Diócesis de Piedras Negras reflexionó sobre todo el tiempo que ha servido a la iglesia, el cual partió en 2 diferentes momentos.
Los primeros 30 años como sacerdote en Monterrey, Nuevo León y los casi 20 años como obispo en Piedras Negras, explicó Monseñor Alonso Gerardo Garza Treviño.
Es muy interesante cada etapa, pues como sacerdote yo colaboré con quienes fueron mis obispos y ahora, los sacerdotes son los que colaboran conmigo, indicó.
Explicó que esa doble experiencia es enriquecedora pues marca una notable diferencia entre su carrera como sacerdote.
El obispo expreso que su experiencia personal también se divide en dos vertientes, la primera Dios - yo y la segunda, los demás - yo.
Estoy totalmente convencido que el principal actor en la labor del sacerdote es Dios, porque vemos tantas cosas que se realizan y se logran que serían imposibles si solo fuera la labor de una persona y para mi fortuna, yo he experimentado a Dios durante estos 50 años en todo momento, expresó.
Dijo que Una paternidad o maternidad no existe si los hijos no existen y así es para el sacerdote, por algo nos llaman padre, porque existe esa relación como entre un padre e hijo y si no existieran los fieles, mi sacerdocio no tendría ninguna razón de ser, mencionó.
El obispo indico que, junto a sus sacerdotes, el trabajo, esfuerzo y empeño que colocan los laicos y para ellos también envió su agradecimiento y algunas palabras.
Yo estoy sorprendido completamente por tanta gente que trabaja con la iglesia y por la iglesia y ninguno de ellos por sueldo, todos trabajando por que aman a Dios, al sacerdote y a la iglesia.
Monseñor dijo que se encuentra maravillado de todo lo que se ha logrado gracias a todos ellos y reveló que, por ese motivo, la celebración por sus 50 años de sacerdocio ha sido en cada una de las comunidades que pertenecen a esta diócesis.
Compartir nota