Entorno binacional influye en ajustes industriales
La decisión de General Motors de ajustar su operación en la planta de Ramos Arizpe y prescindir de alrededor de 1,900 empleos volvió a encender las alertas en el sector industrial mexicano. Aunque la empresa explicó el movimiento como una transición productiva ligada a la demanda, el recorte ocurre en un contexto binacional complejo, marcado por tensiones políticas, comerciales y de seguridad entre México y Estados Unidos.
En los últimos años, autoridades y líderes estadounidenses han expresado preocupaciones sobre la situación de seguridad y certidumbre jurídica en México. A inicios del año pasado y nuevamente este año, Donald Trump afirmó públicamente que el país enfrenta debilidades institucionales que dificultan garantizar condiciones plenas de seguridad y legalidad, declaraciones que se dan en medio de cifras elevadas de violencia y expansión de delitos como la extorsión.
A este panorama se suma un entorno económico retador, influido por fricciones comerciales, diferencias en la interpretación de las reglas del T-MEC, mensajes de cautela hacia el capital privado e incertidumbre jurídica. Estos factores han impactado la percepción de riesgo de empresas internacionales que evalúan sus operaciones en la región.
Especialistas advierten que la combinación de desafíos en seguridad, cumplimiento comercial y relación bilateral ha elevado el llamado costo país, lo que podría traducirse en ajustes operativos, recortes laborales o revisión de inversiones por parte de compañías con presencia en México.
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