Grupos de pandillas fueron desapareciendo en Piedras Negras; hay problemas aislados
Las pandillas, aquellos grupos caóticos que desataban riñas y dejaban lesionados por navaja, machete o a batazos, por simple fricción entre los que utilizaban pañuelo azul con los que usaban rojo, o para defender el honor del barrio al no dejar pasar a desconocidos, fueron desapareciendo a través de los años en Piedras Negras.
El delegado de la Fiscalía General del Estado, Rigoberto Raúl Rodríguez Ríos, aclaró que aunque existen grupos reducidos de maleantes, son casos muy aislados y los conflictos son completamente distintos, pero de pandillas como tal, ya no se tiene registro en la localidad.

Descartamos la existencia de un tema de pandillas como tal, el tema del fenómeno antisocial del pandillerismo, pues no se han encontrado propiamente datos aquí en la localidad, de la existencia de alguna pandilla o algún grupo que se encuentre permanentemente organizado, recalcó.
Sin embargo, los problemas sociales presentes en la actualidad tienen otra mecánica, ya que continúa la vagancia y la malvivencia, pues existen jóvenes y adultos que se reúnen en lo que se conoce coloquialmente como picaderos para consumir drogas.
El fenómeno actual es lo que impulsó la implementación del reciente Operativo Barrido, por órdenes del fiscal general de Coahuila, Federico Fernández Montañés, que atiende puntos de interés al generar un mapa de calor de incidencias a partir de los reportes al C4 y 911.
Áreas conflictivas, y bueno, en ese lugar se recorre a pie por elementos de todas las corporaciones de seguridad, indicó.
Puntualizó que desde otro frente, y con el apoyo de los ayuntamientos de cada municipio, se busca limpiar las áreas públicas y parques para evitar que se conviertan en picaderos, ya que donde se consume droga se generan otros actos antisociales, como riñas o homicidios.
Es lo que se pretende, ganar espacios de la ciudadanía y mantener seguras las calles, en este caso de la localidad; este tipo de operativos nos permite lograr esto, nos permite atacar otro fenómeno, los puntos de concentración de personas que realizan la vagancia y que, a partir de eso, generan conflictos a las comunidades, a los vecinos, finalizó.
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