"A 15 años de distancia se habla poco del tema", indica el obispo sobre la Masacre de Allende
Hoy se conmemora el decimoquinto aniversario del episodio de violencia más cruento en la historia reciente del norte de Coahuila: la Masacre de Allende. Este evento trágico, que se estima cobró la vida de aproximadamente 300 personas en la región, permanece como un símbolo de la impunidad y la brutalidad criminal.
Los hechos ocurrieron entre el 18 y el 20 de marzo de 2011. Los hermanos Miguel Ángel Treviño Morales (el Z-40) y Omar Treviño Morales (Z-42) (exlíderes de la organización criminal Los Zetas, actualmente bajo custodia en Estados Unidos) ordenaron una represalia sistemática. Convencidos de la existencia de informantes dentro de su estructura, desataron un castigo colectivo contra sospechosos, colaboradores y sus familias, incluyendo mujeres y niños.
Al respecto, el obispo de la Diócesis de Piedras Negras, Alfonso Gerardo Miranda Guardiola, señaló que durante su estadía en la región ha notado un silencio persistente sobre el tema, reconociendo que el dolor entre la población sigue siendo palpable.
Yo lo que puedo expresar es mi cercanía, mi sentimiento unido al del pueblo de Allende, pues sé que fue un golpe sumamente duro y pesado, fue una llaga muy fuerte que es necesario sanar, expresó el prelado.
No obstante, reconoció que la comunidad ha mostrado resiliencia al intentar reconstruir el tejido social, aunque enfatizó que aún se requiere acompañamiento integral para fortalecer la esperanza en la zona.
Finalmente, subrayó que, a 15 años de distancia, la matanza de Allende representa una deuda histórica del Estado, pues la justicia plena para las víctimas y sus familiares sigue sin alcanzarse.
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