No estamos aquí para ser una cifra más, estamos aquí para exigir que la justicia deje de ser una promesa lejana: Andrea Ramos Salas
Con voz firme y fuerte, Andrea Ramos Salas, integrante del colectivo Alas de Esperanza, recordó a las autoridades que los expedientes no solo son papel, son vida, son hijos que crecieron sin el abrazo de sus padres, son hogares rotos que aún están esperando un cierre.
Manifestó hablar con el eco de un vacío que lleva 17 años y sus palabras le ahogaban, además de manifestar que decidió intervenir para nombrar a quienes no deben ser olvidados.
Se refirió a su padre Rogelio Ramos Hernández y sus compañeros Amado Gallegos Cárdenas y José Cuevas Sánchez, quienes se desempeñaban como elementos de la policía municipal de Piedras Negras.
Estableciendo que se trata de tres padres de familia que, el pasado 13 de julio de 2009, salieron a trabajar, a cumplir con su deber, y les fueron arrebatados de su lado por el crimen organizado, indicando que desde entonces el tiempo se detuvo en sus familias.
Dijo que no los recuerdan por cómo se los llevaron, sino por cómo vivieron y por la valentía al enfrentar tiempos en donde el miedo caminaba por las calles; indicó que las familias se convirtieron en buscadores de una verdad que no han logrado encontrar y en guardianes de un recuerdo que es lo único que les queda.
Como parte de un colectivo de familias de personas desaparecidas, Andrea Ramos acudió a la ceremonia donde se conmemora el dolor de Allende, porque saben lo que es despertar cada día con la misma pregunta sin respuesta.
Además de entender el peso de las sillas vacías en las mesas y el nudo en la garganta que no se va, asegurando que sus ausencias se dan la mano, unos en Allende y otros en Piedras Negras, compartiendo un destino que no eligieron, pero también comparten una fuerza que nadie podrá doblegar, y ese es el amor que no se rinde.
Precisó que la unión es su fuerza y aunque el crimen organizado intentó borrar su nombre, ellos están para pronunciarlos con orgullo.
No estamos aquí para ser una cifra más, estamos aquí para exigir que la justicia deje de ser una promesa lejana. La verdadera conmemoración no está en estos eventos, sino en la búsqueda incansable, en la transparencia y en la garantía de que nadie más tenga que crecer con un asiento vacío y mil preguntas sin respuesta, indicó Ramos Salas a las autoridades presentes en el XV Memorial de los lamentables hechos ocurridos en Allende y la región norte de Coahuila.
Pidió no olvidar que, detrás de cada nombre, hay una familia que sigue esperando. Para luego dirigirse a su padre Rogelio Ramos Hernández y sus compañeros Amado Gallegos Cárdenas y José Cuevas Sánchez, señalando que aunque pasen los años, sus nombres se seguirán escuchando y donde quiera que estén los siguen buscando, los honran, los aman y no permitirán que el tiempo borre sus huellas.
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