El origen milenario de los propósitos de Año Nuevo
Hacer propósitos al inicio del Año Nuevo es una costumbre profundamente arraigada en la historia de la humanidad y no una práctica reciente. De acuerdo con estudios históricos, esta tradición tiene más de 4 mil años de antigüedad y se remonta a las primeras civilizaciones.
Los babilonios fueron una de las culturas pioneras en adoptar esta práctica. Para ellos, el inicio del año estaba ligado a festivales religiosos en los que se hacían promesas a los dioses, principalmente relacionadas con el pago de deudas y la devolución de objetos prestados, con el fin de asegurar prosperidad y favor divino.
Más adelante, los antiguos romanos reforzaron esta tradición al establecer el 1 de enero como el inicio del año, en honor al dios Jano, símbolo de los comienzos y las transiciones. En ese contexto, los romanos realizaban rituales de renovación y se comprometían a mejorar su conducta durante el nuevo ciclo.
Con el paso de los siglos, los propósitos de Año Nuevo evolucionaron hasta convertirse en compromisos personales, enfocados en mejorar distintos aspectos de la vida, como la salud, las relaciones personales y el desarrollo individual.
Actualmente, esta tradición continúa vigente en muchas culturas del mundo, conservando su esencia como un momento de reflexión, renovación y esperanza, al marcar el inicio de un nuevo año.
Compartir nota