Coahuila tiene sed, más del 70% sufre sequía
Coahuila cerró el año 2025 enfrentando una grave crisis hídrica. De acuerdo con el más reciente reporte del Monitor de Sequía de México (MSM), elaborado por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el 71.8% del territorio coahuilense presenta afectaciones por sequía que van desde niveles moderados hasta excepcionales.
Esto posiciona al estado como el más afectado del país por la escasez de lluvias, superando incluso a entidades como Sinaloa, donde el porcentaje de superficie con afectación alcanzó el 43.8%.
Según lo publicado por El Economista, las condiciones de sequía en Coahuila forman parte de un panorama nacional contrastante. Mientras que en algunas regiones del país se registraron precipitaciones por encima del promedio climatológico, particularmente en el sur y sureste, otras como el norte, noroeste, centro-norte y centro-occidente experimentaron un notable déficit de lluvias, lo que provocó el avance de zonas anormalmente secas y con sequías moderadas.
Estados como Zacatecas, San Luis Potosí, Jalisco y Michoacán también se han visto afectados por esta tendencia.
En el caso de Coahuila, el impacto de la sequía es más severo debido a la persistencia del fenómeno a lo largo del año. La falta de lluvias ha tenido consecuencias en los niveles de las presas, la disponibilidad de agua para uso agrícola y ganadero, así como para el consumo humano.
Expertos locales han advertido que esta situación pone en riesgo cultivos clave y amenaza la estabilidad de las comunidades rurales que dependen directamente del agua para su subsistencia.
El reporte del MSM, con corte al 31 de diciembre, indica que a nivel nacional el 9.3% del territorio presenta algún grado de sequía (de moderada a excepcional), mientras que un 10.8% se encuentra en condiciones anormalmente secas. Aunque el 79.9% del país fue catalogado como “sin afectación”, este porcentaje representa apenas un ligero aumento de 0.4% con respecto al reporte anterior del 15 de diciembre, cuando la cifra se ubicaba en 79.5%.
Durante la segunda quincena de diciembre de 2025, el ingreso de cuatro frentes fríos (números 22 al 25), junto con la presencia de un río atmosférico, la corriente en chorro subtropical y canales de baja presión, provocaron lluvias por encima de lo habitual en ocho estados del país: Baja California, Puebla, Oaxaca, Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, Chiapas y la península de Yucatán.
Estas condiciones favorecieron la eliminación de sequía leve (D0) en algunas regiones y la reducción de áreas afectadas por sequía moderada a severa (D1 a D2) en entidades del sur y sureste.
En contraste, los estados del norte y occidente, incluyendo Coahuila, no se beneficiaron de estos fenómenos meteorológicos. La persistencia de un clima seco y las lluvias por debajo del promedio en estas zonas propiciaron un aumento de las condiciones críticas, particularmente en áreas ya vulnerables por la baja disponibilidad de fuentes naturales de agua.
El SMN, órgano dependiente de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), también dio a conocer que 13 entidades no presentaron afectación por sequía en el periodo analizado. Estas incluyen a Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Colima, Ciudad de México, Guanajuato, Hidalgo, Estado de México, Morelos, Nayarit, Puebla, Querétaro y Tlaxcala. Esta situación evidencia la desigualdad en la distribución de las lluvias en el país, resultado de una combinación de factores climatológicos, geográficos y del impacto creciente del cambio climático.
Frente a este panorama, autoridades locales y federales han reconocido la necesidad de reforzar las estrategias de gestión del agua, así como de implementar medidas de mitigación ante los efectos de la sequía prolongada. En Coahuila, se analiza la posibilidad de declarar emergencia hídrica en ciertas regiones, además de redirigir recursos para atender el abasto de agua potable y apoyar al sector agropecuario.
Especialistas advierten que, de no mejorar las condiciones climáticas en los primeros meses de 2026, la sequía podría intensificarse, afectando no solo a la producción agrícola sino también a la salud pública y al desarrollo económico regional. En ese contexto, la atención a la crisis del agua se perfila como uno de los retos prioritarios para las autoridades estatales y federales durante el presente año.
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