Diócesis de Piedras Negras condena barreras flotantes en el río Bravo: “Atentan contra la dignidad humana”
“Una cosa es defender a tu país y otra muy diferente es dar un trato indigno”, manifestó de manera categórica el obispo de la Diócesis de Piedras Negras, Alfonso Gerardo Miranda Guardiola, al ser cuestionado sobre las barreras flotantes que el Gobierno de Texas continúa desplegando en la frontera entre Coahuila y Eagle Pass.
El jerarca católico señaló que, aunque la instalación de este sistema no es reciente, la medida continúa generando rechazo debido a que, consideró, vulnera derechos humanos fundamentales y afecta negativamente el ecosistema del río Bravo.
En su pronunciamiento, el líder religioso advirtió sobre las repercusiones diplomáticas y sociales de estas acciones.
“Al mismo tiempo, se lastima la relación fronteriza entre Estados Unidos y México, por decir lo menos”, indicó Miranda Guardiola.
El obispo enfatizó que el derecho soberano de cada nación a proteger sus fronteras no debe ejercerse a costa de la integridad de las personas en situación de movilidad.
Asimismo, reiteró que un migrante no representa necesariamente un riesgo o una amenaza para la seguridad que deba ser contenido mediante medidas punitivas o infraestructura peligrosa.
El fortalecimiento de la infraestructura fronteriza forma parte de una estrategia de contención que se ha intensificado en Texas. El despliegue de las boyas, un muro flotante compuesto por esferas de material reforzado de más de un metro de diámetro, inició por disposición de las autoridades texanas con el propósito de inhibir los cruces irregulares.
Estas acciones han generado disputas legales y diplomáticas entre los gobiernos de México y Estados Unidos, además de protestas de organizaciones defensoras de los derechos humanos y grupos ambientalistas.
Pese a los litigios y reclamos ciudadanos relacionados con el uso de recursos públicos y las posibles afectaciones ambientales en la cuenca del río Bravo, la barrera de boyas ha continuado extendiéndose en distintos puntos de la frontera.
Este tipo de infraestructura también ha llevado a algunos migrantes a buscar rutas más alejadas y peligrosas, con un mayor riesgo de accidentes, rescates y fallecimientos por ahogamiento.
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