Llama gobernador de Jalisco pendej.. a los que no respetan cuarentena por coronavirus
Tras enterarse de que fallecieron cuatro personas más por COVID-19, y que había 19 infectados más en la entidad, el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, dijo sentirse triste y calificó de “pendejos” a los que no respetan las medidas para prevenir contagios, esto en su cuenta de Facebook.
Según el mandatario jaliciense, tuvo “ganas de llorar”, y tenía sentimientos mezclados entre tristeza, coraje y frustración, al considerar que “todo el esfuerzo hecho” para evitar contagios de coronavirus no había valido la pena.
Sin embargo, ver a su hija Natalia frente a él mientras jugaba con uno de sus peluches lo hizo entrar en razón, y aseguró que mientras dure la pandemia, no se rendirán desde la trinchera que le corresponde a su gobierno.
“Ni madres que nos vamos a rendir. Ni madres que vamos a aflojar el paso. Es por ellos, por nuestros hijos, por nuestros padres, por los que amamos. Es por los que hoy se fueron y por los que se irán en los próximos días. Es por los que están sufriendo y por los que están cuidándonos”, escribió Alfaro en sus redes sociales.
Por último, una de las frases que más criticas le costaron, fue llamar despectivamente “pendejos” a las personas que no atienden las medidas preventivas del sector salud para evitar contagios y continúan saliendo a las calles o salen de vacaciones.
“Es por la gente consciente que cumple con su responsabilidad y también por los pendejos que siguen sin entender. Es por todos. Ni madres que nos vamos a rendir. A darle”, finalizó el gobernador.
Hasta el 22 de abril, el estado sumaba 263 pacientes que han desarrollado la infección por SARS-CoV-2 y 15 defunciones por el padecimiento.

Este es ru mensaje en Facebook:
Déjenme platicarles algo que pasó hoy. Hace un rato, después de una jornada muy pesada de trabajo me senté solo antes de comer. Traía mi cabeza dando vueltas, me sentía muy cansado y no tenía hambre.
Vibró mi teléfono con un mensaje que me llegaba. Pensé en no contestar y hacerlo hasta después de la comida. Pero la verdad, más como reflejo que como un acto de voluntad, leí lo que me acababa de llegar. Era un mensaje del secretario de Salud que me informaba que hoy tuvimos 4 muertos en Jalisco y 19 personas contagiadas por el virus.
Ha sido el peor día desde que inició esta crisis. Hoy empezábamos a ver el reflejo en muertes y contagios de lo que como sociedad dejamos de hacer hace algunos días.
La tristeza hizo que agachara la cabeza y cerrara los ojos. No puedo negar que sentí incluso, como hace mucho no me pasaba, ganas de llorar. Era una mezcla de sentimientos: tristeza, coraje, pero sobre todo frustración.
De repente parecía que ni todo el esfuerzo hecho hasta ahora había valido la pena. No habíamos podido salvar a esta gente y estaba siendo testigo de cómo la realidad nos golpeaba en la cara.
Cerré más fuerte los ojos. Apareció frente a mí la duda: ¿Tendrá sentido el enorme sacrificio que estamos haciendo ? ¿Por qué asumir yo la responsabilidad de obligar a la gente a no salir de su casa, a sufrir por la situación económica, a hacer lo correcto, para salvar vidas que a lo mejor no podremos salvar ? ¿No estaremos ante una realidad inevitable en la que nada podamos hacer ante la fuerza del virus?
Pero después de unos segundos abrí los ojos y encontré una respuesta a mis dudas. Estaba frente a mí Natalia, una de mis 4 razones para nunca rendirme. Sonreía y abrazaba a un elefante de peluche. Levantó los brazos para que la abrazara. Luego llegó mi güera y luego mi Joss.
También vi a mi alrededor. Estaba en Casa Jalisco, en donde la gente me puso para ser gobernador, estaba en el lugar en que siempre soñé estar. Dios había decidido que me tocara estar al frente de esta crisis en mi estado por alguna razón y entendí que no nos iba a dejar solos.
No necesité más.
Ni madres que nos vamos a rendir. Ni madres que vamos a aflojar el paso. Es por ellos, por nuestros hijos, por nuestros padres, por los que amamos. Es por los que hoy se fueron y por los que se irán en los próximos días. Es por los que están sufriendo y por los que están cuidándonos. Es por la gente consciente que cumple con su responsabilidad y también por los pendejos que siguen sin entender.
Es por todos. Ni madres que nos vamos a rendir. A darle.