Donald Trump impulsa al ICE como una fuerza letal en Estados Unidos y desata críticas en medio de polémica migratoria
Bajo la administración de Donald Trump, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) ha sido transformado en lo que diversos observadores describen como una fuerza de choque letal y de amplio alcance, más alineada con las prioridades políticas del presidente que con la aplicación tradicional de la ley.
Críticos y analistas han señalado que el ICE ha pasado de ser una agencia de aplicación migratoria a actuar con tácticas que se asemejan a las de una milicia paramilitar, impulsada por el impulso de Trump de realizar deportaciones masivas y operaciones agresivas de cumplimiento de la ley. Bajo este enfoque, las redadas y detenciones se han intensificado y se han producido incidentes letales asociados a operaciones del ICE en varios estados, lo que ha agravado las tensiones sociales y políticas.
Esta percepción se ha visto alimentada por casos como los tiroteos y muertes ocurridos durante acciones de ICE en Estados Unidos, junto con la fuerte presencia de agentes federales en ciudades como Minneapolis y Chicago, donde el recurso a la fuerza ha generado protestas y controversias.
Organizaciones de derechos civiles y legisladores críticos han advertido que el despliegue sin precedentes de recursos y la ampliación de facultades del ICE bajo Trump representan un riesgo para la protección de los derechos humanos y las garantías constitucionales, y han llevado a litigios, órdenes judiciales y debates públicos sobre los límites del uso de la fuerza ante manifestaciones y acciones de este tipo.
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