Ajustes por el retiro de los salesianos y reorganización en la Diócesis
La Diócesis de Piedras Negras atraviesa por una serie de movimientos y reestructuraciones en sus parroquias y colegios. El obispo de la diócesis, monseñor Alfonso Gerardo Miranda Guardiola, informó que estos cambios responden a la práctica común de rotación cada seis años, aunque se han sumado ajustes por necesidades diocesanas emergentes.
Uno de los factores determinantes para estos movimientos fue la salida de cinco sacerdotes salesianos de la Diócesis. Esta situación requirió una respuesta inmediata en Ciudad Acuña, donde tres religiosos dejaron una parroquia y dos más concluyeron su labor en el Colegio Don Bosco.
Respecto a la institución educativa, el obispo aclaró que el colegio seguirá operando bajo otra modalidad: la administración estará a cargo de laicos y se contará con la visita de un sacerdote cada mes.
En el caso del municipio de Allende, la Diócesis decidió privilegiar la unidad pastoral. Anteriormente, la comunidad católica era atendida en dos templos distintos; ahora, el servicio religioso se concentrará en una sola parroquia, a cargo de dos sacerdotes.
Con este nuevo sistema, la Iglesia asegura que la atención a la feligresía se mantendrá igual o incluso mejor.
Para hacer frente a estas transiciones, la Diócesis prepara el fortalecimiento de su clero mediante los siguientes movimientos:
Vocaciones: Se espera la ordenación diaconal, el próximo 5 de octubre, de un seminarista recién egresado de Monterrey.
Reincorporaciones: El padre Arturo Pizarro se integra nuevamente a las labores pastorales, mientras que otro sacerdote, que actualmente estudia en España, se sumará a la Diócesis en septiembre.
El obispo destacó que, salvo nuevas emergencias o necesidades pastorales específicas, los cambios programados para este año ya se encuentran en su etapa final.
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