Tres contrabandistas fueron acusados; pertenecen a una banda criminal y cometieron asesinatos
Un jurado federal declaró culpables a tres coacusados en un caso investigado por agentes federales del Departamento de Seguridad Nacional (Homeland Security Task Force), debido a su participación en una organización dedicada al tráfico de personas, según anunció el fiscal federal Justin R. Simmons, del Distrito Oeste de Texas.
Israel Ramírez-Pérez y Ricardo Rojas Vázquez fueron hallados culpables de conspiración para transportar a extranjeros y esas acciones provocaron la muerte de migrantes.
David Christopher Ewell fue declarado culpable de conspiración para transportar a extranjeros en situación irregular con resultado de muerte.
Según los documentos judiciales y las pruebas presentadas durante el juicio, varios de los acusados, incluido Ewell, continuaron dirigiendo la organización de tráfico de personas de Alejandro Santoyo-Guzmán incluso después de haber sido encarcelados en Oklahoma.
Ewell facilitaba el tráfico de personas junto con su pareja y cómplice, Marcelina Trujillo-Logan. Ambos mantenían comunicación con la coacusada Jessica Castillo-Guzmán, quien gestionaba el flujo de efectivo de la organización. Las pruebas y los testimonios indicaron que, a lo largo de la conspiración, la organización obtuvo más de 5 millones de dólares.
Ricardo Rojas Vásquez, fotografiado en la entrada de una barbería en Houston, estuvo involucrado en un tiroteo.
Rojas Vásquez encabezaba las operaciones de la banda criminal en México y mantenía una sociedad al 50 % con su cómplice, Santoyo-Guzmán. Ramírez-Pérez actuaba como el ejecutor y fue responsable de un secuestro, un intento de asesinato y un homicidio. Las pruebas presentadas durante el juicio revelaron que Rojas Vásquez ordenó el asesinato de Edgar Ponce Campos. Ramírez-Pérez disparó contra Ponce en varias ocasiones.
Tras el asesinato, Ramírez-Pérez intentó deshacerse del cuerpo de Ponce sumergiéndolo en ácido. Al no lograrlo, colocó el cadáver en un vehículo, lo roció con gasolina y le prendió fuego. Las pruebas y los testimonios aportados en el juicio demostraron que Ramírez-Pérez grabó el vehículo en llamas, le disparó y compartió el material con Santoyo-Guzmán.
Israel Ramírez-Pérez grabó el vehículo en llamas, le disparó y compartió el material con su coacusado, Alejandro Santoyo-Guzmán.
Los tres enfrentarán un proceso criminal en la Corte Federal y, de ser encontrados culpables, enfrentarán varios años en prisión.
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