Con la Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos, los "ganones" serán los bancos con sus altas comisiones

Al ser cuestionado sobre la reciente aprobación en el Congreso de la Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos, Héctor Rodríguez López, expresidente de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) de Piedras Negras, advirtió que la implementación de esta ley plantea escenarios profundamente preocupantes para la población y el sector comercial mexicano.
El líder empresarial señaló que uno de los principales focos rojos de la legislación radica en los altos costos operativos del sistema financiero actual. En México, las instituciones bancarias tradicionales imponen cuotas y comisiones elevadas cada vez que un usuario o un establecimiento utiliza tarjetas de crédito, débito o terminales punto de venta (TPV) para procesar transacciones de bienes y servicios.
Ante la inminente obligatoriedad de estos mecanismos en diversos sectores comerciales estratégicos, Rodríguez López enfatizó el impacto que esto tendrá en los ingresos de los cuentahabientes:
"Con la explosión que va a tener el uso de tarjetas, los bancos van a obtener grandes utilidades y ganancias de los ciudadanos".
El segundo problema estructural identificado por el expresidente de la Canaco es la falta de infraestructura personal y de inclusión financiera. En la actualidad, una parte significativa de la población carece de acceso formal a productos financieros básicos como una tarjeta de banco, un obstáculo agudizado por la informalidad laboral, la cual afecta a más de 33 millones de mexicanos.
Al respecto, Rodríguez López puntualizó de manera directa:
"Hay mucha gente que no está bancarizada".
Bajo este panorama, millones de ciudadanos no poseen tarjetas bancarias ni cumplen con los requisitos de comprobación de ingresos mínimos indispensables para ser sujetos de crédito.
Aunque el empresario reconoció que existen alternativas accesibles en el mercado de corresponsales bancarios (como las cadenas de tiendas de conveniencia Oxxo, centros comerciales y financieras tecnológicas que otorgan plásticos sin estrictas revisiones normativas), subrayó que estas opciones tampoco resuelven el problema de fondo, pues suelen estar vinculadas a tasas de interés y costos de apertura excesivamente onerosos.
La combinación de una baja bancarización y la rigidez de las nuevas reglas digitales podría derivar en una problemática social crítica. Rodríguez López concluyó advirtiendo que, si la transición digital no contempla la realidad económica del país, se corre el riesgo de marginar a los consumidores vulnerables, impidiéndoles adquirir bienes esenciales o contratar servicios indispensables debido a la imposibilidad técnica de realizar pagos desmaterializados.








