Cárteles recurren a estudiantes de química para la producción de fentanilo
Organizaciones criminales en México han intensificado su estrategia de reclutamiento, enfocándose en estudiantes de química de nivel universitario para fortalecer sus operaciones de producción de fentanilo. Según reportes, los cárteles buscan jóvenes con conocimientos avanzados en química para desarrollar drogas más potentes y adictivas, así como para sintetizar los compuestos necesarios para su fabricación, reduciendo su dependencia de importaciones, principalmente de China.
En una entrevista con The New York Times, estudiantes, cocineros de laboratorios clandestinos y operadores del Cártel de Sinaloa revelaron cómo funciona este reclutamiento. Uno de los estudiantes relató que un supuesto conserje se acercó a él en el campus universitario, asegurándole que su talento en química era reconocido y que tendría la oportunidad de trabajar en proyectos ambiciosos dentro del cártel.
Nos hará los reyes de México, aseguró un estudiante reclutado que lleva meses fabricando fentanilo.
El objetivo de los cárteles no solo es aumentar la potencia de la droga para enganchar a más consumidores, sino también desarrollar los precursores químicos esenciales para su producción. Esta capacidad les otorgaría mayor independencia operativa y control sobre una de las sustancias más letales en la actualidad, según funcionarios estadounidenses.
Un profesor de química en Sinaloa confirmó que algunos de sus alumnos muestran interés en aprender síntesis de sustancias ilícitas. Me hacen preguntas sobre cómo sintetizar cocaína o drogas sintéticas durante las clases, explicó bajo anonimato.
Las restricciones en las cadenas de suministro provocadas por la pandemia de COVID-19 parecen haber acelerado esta práctica. Informes de inteligencia mexicana filtrados en 2020 señalan que los cárteles comenzaron a reclutar profesores de química para suplir la falta de precursores.
Aunque el alcance del reclutamiento no es completamente claro, las detenciones recientes de jóvenes químicos en laboratorios clandestinos han revelado que muchos estaban trabajando en el desarrollo de precursores o buscando hacer las drogas más adictivas. Este fenómeno plantea un reto significativo para las autoridades, que enfrentan una crisis cada vez más compleja en torno al tráfico de fentanilo.
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