Grupos pro-Segunda Enmienda alertan que postura de Trump podría costar escaños republicanos en Congreso y Senado
Organizaciones defensoras de la Segunda Enmienda en Estados Unidos han lanzado una advertencia directa al Partido Republicano tras los comentarios del presidente Donald Trump sobre la muerte de Alex Pretti, señalando que su postura podría poner en riesgo curules clave en el Senado y la Cámara de Representantes, especialmente en distritos y estados competitivos.
De acuerdo con POLITICO, líderes y estrategas de grupos pro-armas expresaron sorpresa, molestia y preocupación luego de que Trump sugiriera que Pretti —quien portaba un arma de manera legal— “no debería haber estado armado”, declaraciones que fueron interpretadas como un alejamiento del discurso tradicional de defensa absoluta del derecho a portar armas.
Algunos activistas y operadores políticos citados por POLITICO calificaron la reacción como un error estratégico grave, advirtiendo que el tema de la Segunda Enmienda es uno de los pilares electorales del Partido Republicano, particularmente en elecciones cerradas donde el voto pro-armas suele ser decisivo.
“¿Qué demonios fue eso?”, resumió un estratega pro-armas consultado por POLITICO, al advertir que este tipo de mensajes pueden desmovilizar a votantes conservadores, abrir flancos de ataque a los demócratas y complicar la defensa de escaños vulnerables en el Congreso durante el actual ciclo electoral.
La preocupación no se limita a grupos activistas. De acuerdo con el reporte, operadores republicanos en distritos disputados temen que el caso Pretti y la respuesta presidencial sean utilizados para cuestionar la coherencia del partido en materia de derechos constitucionales, particularmente cuando se trata del derecho a portar armas de fuego.
POLITICO subraya que el malestar surge en un momento delicado, cuando el control del Congreso y el Senado depende de márgenes estrechos, y cualquier fisura con una base electoral históricamente leal —como la de los defensores de la Segunda Enmienda— podría traducirse en derrotas electorales.
El episodio ha abierto un debate interno dentro del conservadurismo estadounidense sobre hasta qué punto la narrativa oficial en torno al uso de la fuerza y la portación legal de armas puede debilitar alianzas políticas clave en pleno año electoral.
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