A 40 años de Chernóbil, más países apuestan por la energía nuclear
A 40 años del desastre de Chernóbil, ocurrido el 26 de abril de 1986 en Ucrania, cada vez más países vuelven a considerar la energía nuclear como una alternativa para garantizar electricidad estable y reducir emisiones contaminantes.
La explosión del reactor número 4 de la planta de Chernóbil marcó profundamente la percepción mundial sobre la energía nuclear, al provocar contaminación en zonas cercanas y dispersar radiación por distintas regiones de Europa. Sin embargo, cuatro décadas después, la industria nuclear vive un nuevo impulso internacional.
Actualmente hay más de 400 reactores nucleares en operación en 31 países, mientras cerca de 70 más se encuentran en construcción. La energía nuclear genera alrededor del 10 por ciento de la electricidad mundial y representa cerca de una cuarta parte de la electricidad baja en carbono.
Especialistas señalan que este renovado interés se debe al aumento en la demanda energética, la necesidad de reducir emisiones, las tensiones geopolíticas y la búsqueda de mayor seguridad eléctrica.
Estados Unidos se mantiene como el mayor productor mundial de energía nuclear, con 94 reactores en operación, mientras que China avanza rápidamente con 61 reactores activos y casi 40 más en construcción.
En Europa, la discusión también ha cambiado. La Comisión Europea considera nuevamente a la energía nuclear como parte de las fuentes limpias necesarias para cumplir metas climáticas, junto con la energía solar y eólica. Francia continúa siendo una potencia nuclear, ya que cerca del 70 por ciento de su electricidad proviene de esta fuente.
No todos los países siguen el mismo camino. Alemania apagó sus últimos reactores nucleares en 2023, mientras que España mantiene un plan para cerrar sus siete reactores operativos entre 2027 y 2035.
Rusia, por su parte, ha expandido su capacidad nuclear dentro y fuera de su territorio. Cuenta con 34 reactores en operación y participa en la construcción de 20 reactores en Europa, África, Asia y Medio Oriente.
El caso de Ucrania sigue siendo especialmente sensible. El país aún depende de sus plantas nucleares para generar cerca de la mitad de su electricidad, mientras la guerra con Rusia ha aumentado las preocupaciones por la seguridad de instalaciones como Zaporiyia y la propia zona de Chernóbil.
A pesar del recuerdo de tragedias como Chernóbil y Fukushima, defensores de esta tecnología sostienen que los nuevos reactores cuentan con mayores medidas de seguridad y que la energía nuclear puede ser clave para enfrentar la creciente demanda eléctrica mundial.
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