Sin mayor personal del CBP, difícilmente se solucionará el problema de exportaciones en Piedras Negras
A pesar de la reciente implementación de programas piloto diseñados para agilizar el flujo comercial en las aduanas de Piedras Negras y Eagle Pass, el sector transportista mexicano sostiene que las medidas actuales son insuficientes. Para los líderes del gremio, la creación de horarios exclusivos para el cruce de mercancías no representa una solución de fondo a los retrasos que impactan la cadena de suministro transfronteriza.
La operatividad de la frontera no depende únicamente de la infraestructura, sino de la capacidad de respuesta de las autoridades estadounidenses. “La solución está en el CBP”, indicó Manuel González Bernal, empresario del ramo en esta frontera, al señalar que se requiere un incremento sustancial en el personal de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) para la inspección de las unidades de carga pesada.
Actualmente, los tiempos de espera en los cruces internacionales pueden extenderse por varias horas, lo que genera costos logísticos extraordinarios. Según datos de la Oficina del Censo de EE. UU., el puerto de Eagle Pass procesa miles de millones de dólares en comercio anual; no obstante, la falta de personal asignado a las líneas de carga neutraliza cualquier avance tecnológico o de gestión de horarios.
González Bernal reveló que la ciudad de Eagle Pass ya tiene conocimiento de que la aduana de Nuevo Laredo dispone de casetas de revisión móviles. Estas unidades fueron ofrecidas a la aduana local para despresurizar el tráfico; sin embargo, hasta el momento no se ha formalizado un canal de comunicación oficial para gestionar su traslado e implementación.
Aun así, el empresario fue enfático al reconocer que la infraestructura física es secundaria frente a la crisis de vacantes en la administración federal estadounidense. Las casetas móviles, por sofisticadas que sean, resultan inoperantes sin los oficiales certificados para operarlas y realizar las inspecciones fitosanitarias y de seguridad correspondientes.
La resolución del conflicto parece residir ahora en la voluntad política y administrativa de las autoridades locales y federales de Texas. “Es nada más decisión del alcalde de Eagle Pass atender esta situación para que se agilice el cruce”, concluyó González Bernal, subrayando que la eficiencia del puerto fronterizo depende de una gestión proactiva ante las agencias federales en Washington D.C.
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