Alex Saab podría ser testigo clave sobre red de corrupción con vínculos en México
Alex Saab, empresario colombiano señalado por autoridades de Estados Unidos como operador financiero del gobierno de Nicolás Maduro, volvió a comparecer ante una corte federal en Miami tras ser entregado por Venezuela a las autoridades estadounidenses.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos informó que Saab enfrenta una acusación por presunta conspiración para lavar dinero, relacionada con contratos del programa venezolano Comités Locales de Abastecimiento y Producción, conocido como CLAP, creado para importar alimentos a Venezuela.
De acuerdo con la acusación, Saab habría conspirado con otras personas para sobornar a funcionarios venezolanos y obtener contratos lucrativos del programa CLAP. Las autoridades estadounidenses sostienen que, dentro de ese esquema, se habría documentado falsamente el origen de alimentos importados desde Colombia y México.
El caso cobra relevancia para México porque parte de la investigación apunta a redes de proveedores, empresas y operaciones vinculadas con el suministro de despensas para Venezuela. De acuerdo con El CEO, investigaciones de Estados Unidos pusieron en la mira a personas y sociedades mexicanas relacionadas con el programa CLAP, entre ellas Corporativo Kosmos, aunque en México algunos casos derivaron en acuerdos reparatorios y no se conocieron mayores avances públicos.
La fiscalía estadounidense acusa a Saab y a sus presuntos cómplices de utilizar empresas fachada, facturas falsas, documentos de envío alterados, sobornos y retornos ilegales para desviar cientos de millones de dólares que debían destinarse a la compra de alimentos para población vulnerable en Venezuela.
Además, el Departamento de Justicia sostiene que la presunta red se habría ampliado posteriormente hacia la venta ilegal de petróleo venezolano, con transferencias de recursos a través de cuentas bancarias en Estados Unidos para promover y ocultar el esquema vinculado al CLAP.
La agencia AP reportó que Saab ya había colaborado en secreto con la DEA antes de su primera detención y que, como parte de esa cooperación, entregó más de 12 millones de dólares en ganancias ilícitas. Por ello, su regreso a custodia estadounidense abre la posibilidad de que su testimonio sea utilizado contra otros actores relacionados con las redes financieras del chavismo.
Saab fue acusado formalmente de conspiración para lavar instrumentos monetarios. En caso de ser declarado culpable, podría enfrentar una pena máxima de 20 años de prisión federal; sin embargo, las autoridades estadounidenses aclararon que la acusación es solo un señalamiento formal y que el acusado conserva la presunción de inocencia mientras no se demuestre su culpabilidad ante una corte.
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