FIFA quiere abrir el negocio del Mundial al capital privado
Después de la Copa Mundial de 2026, celebrada en México, Estados Unidos y Canadá, la FIFA presentó un ambicioso proyecto financiero para incorporar inversionistas privados al negocio comercial de sus principales competencias.
La propuesta provocó cuestionamientos de la UEFA y la Concacaf por la forma en que fue elaborada y presentada. El organismo rector del futbol mundial sostiene, por su parte, que el nuevo modelo permitiría destinar más recursos al desarrollo de este deporte.

El proyecto contempla crear FIFA Forward Enterprise, una subsidiaria propiedad de la FIFA que concentraría los derechos de transmisión, patrocinios, venta de boletos y licencias de sus torneos varoniles, femeniles y juveniles. También asumiría funciones relacionadas con la organización operativa de las competencias.
La FIFA pretende vender participaciones minoritarias y sin derecho de control a inversionistas privados. La operación permitiría captar hasta 4 mil 200 millones de dólares durante 2026, tomando como referencia una valoración inicial de 20 mil millones de dólares para la nueva empresa.
Esto no significa que la FIFA ya haya vendido la Copa del Mundo ni que los inversionistas puedan decidir los reglamentos, calendarios, formatos o sedes de los torneos.
El organismo asegura que conservaría el control de la subsidiaria mediante una representación mayoritaria en su consejo de administración. También mantendría la autoridad exclusiva sobre las competencias y todas las decisiones deportivas y regulatorias.
Thrive Eternal, compañía vinculada con el empresario estadounidense Joshua Kushner, encabezaría el grupo de inversionistas si la operación recibe las autorizaciones necesarias. JPMorgan participa como asesor financiero de la FIFA.
Ofrecen más recursos a las federaciones
Una parte del dinero captado se utilizaría para crear el programa FIFA Fast Forward, mediante el cual cada una de las 211 asociaciones afiliadas podría solicitar hasta 20 millones de dólares extraordinarios para infraestructura y proyectos especiales.
Este apoyo sería independiente del financiamiento regular del programa FIFA Forward. Para el periodo 2027-2030, la FIFA propone elevar esos recursos de los 8 millones de dólares actualmente presupuestados a 20 millones por asociación.
Sumando este proyecto y otros programas vigentes, el organismo calcula que podría invertir más de 10 mil millones de dólares en el desarrollo del futbol durante los próximos cuatro años.
La FIFA argumenta que los recursos podrían utilizarse en estadios, centros de entrenamiento, formación de entrenadores, selecciones nacionales, competencias juveniles, futbol femenil y programas comunitarios.
Concacaf cuestiona la falta de consulta
La Concacaf, organismo que reúne a México, Estados Unidos, Canadá, Centroamérica y el Caribe, manifestó su profunda preocupación por el procedimiento seguido.
La confederación informó que tuvo conocimiento del proyecto inicialmente por publicaciones periodísticas y después mediante el comunicado oficial de la FIFA. También cuestionó que una propuesta con ese nivel de detalle fuera presentada públicamente antes de ser discutida con los organismos de gobierno y las partes involucradas.
La UEFA igualmente criticó la falta de consulta y el plazo concedido a las asociaciones. Según información difundida por el organismo europeo y Associated Press, las federaciones tienen hasta el 19 de septiembre para respaldar el modelo y conservar la posibilidad de solicitar el apoyo extraordinario.
La FIFA sostiene que la participación en el programa sería voluntaria. Sus críticos consideran que condicionar una oferta de hasta 20 millones de dólares a una decisión tomada en pocas semanas puede ejercer presión sobre las asociaciones con menores recursos.
El proyecto todavía no está aprobado
La creación de FIFA Forward Enterprise necesita el apoyo de la mayoría de las 211 asociaciones nacionales y la autorización del Consejo de la FIFA, incluyendo las modificaciones regulatorias que resulten necesarias.
Por lo tanto, todavía no existe una venta consumada ni un acuerdo definitivo con los inversionistas.
El debate alcanza directamente al futbol mexicano porque la Federación Mexicana de Futbol deberá evaluar, como integrante de la FIFA y la Concacaf, si los recursos ofrecidos compensan los cuestionamientos relacionados con la transparencia, el proceso de aprobación y la futura participación del capital privado.
El Mundial de 2026 demostró la enorme capacidad comercial del futbol en Norteamérica. La discusión que comienza ahora determinará quién podrá participar en ese negocio, bajo qué reglas y qué parte de sus beneficios llegará verdaderamente al desarrollo deportivo.
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