Saturación de camiones de carga alcanza a Ciudad Acuña; también reportan largas filas hacia la aduana
Lo que comenzó como una crisis de saturación en el cruce de Piedras Negras ha terminado por asfixiar la infraestructura de la frontera vecina. En los últimos días, transportistas locales y agencias aduaneras reportaron que las largas e interminables filas de tractocamiones de carga ya alcanzaron y colapsaron los accesos hacia la aduana de Ciudad Acuña-Del Río, replicando el escenario de parálisis logística que se vive en Piedras Negras.
Durante meses, el puente internacional de Piedras Negras-Eagle Pass se ha mantenido bajo un estrangulamiento operativo continuo. El origen principal del problema radica en el volumen masivo de unidades pesadas que intentan cruzar vacías hacia la Unión Americana. Esta acumulación ha desbordado por completo la capacidad de la aduana de Eagle Pass, elevando los tiempos de espera a niveles económicamente insostenibles para el sector de exportación.
Ante la desesperación por cumplir con las cadenas de suministro y evitar penalizaciones contractuales, decenas de empresas transportistas optaron por activar un plan de contingencia: desviar sus mercancías y camiones hacia la aduana de Ciudad Acuña.
Sin embargo, esta migración masiva de carga ha terminado por trasladar y agravar el problema. Tal como lo ejemplifican las imágenes capturadas en las vías de acceso fronterizo, el flujo extraordinario e imprevisto de camiones ha rebasado por completo la capacidad de procesamiento de la aduana de Del Río. Las unidades pesadas ahora forman extensas líneas que avanzan a cuentagotas, extendiéndose por varios kilómetros sobre los libramientos y carreteras que confluyen hacia el puente internacional.
Las consecuencias de este doble bloqueo fronterizo ya se resienten con fuerza en el norte del estado de Coahuila:
- Riesgo en maquiladoras: El esquema de producción just-in-time (justo a tiempo) de las industrias locales se encuentra bajo una amenaza crítica por el retraso en la entrega de insumos.
- Caos vial: Las vialidades urbanas que conectan con los cruces internacionales se encuentran estranguladas, entorpeciendo el libre tránsito de los automovilistas locales y aumentando el riesgo de accidentes.
- Crisis humanitaria en el asfalto: Cientos de operadores de carga permanecen varados durante jornadas extenuantes bajo el sol, enfrentando la escasez de agua, alimentos y condiciones sanitarias básicas en medio de la carretera.
Hasta el momento, los transportistas locales hacen un llamado urgente a las autoridades de las aduanas de ambos lados de la frontera para agilizar los procesos de revisión y dosificación de unidades vacías, advirtiendo que, de mantenerse este ritmo de saturación, el impacto económico para la región binacional será de consecuencias multimillonarias.
Compartir nota