El Colegio México reporta que no tiene capacidad para atender a los menores, pero la prioridad son los niños y sus estudios: obispo
El caso de dos hermanos a quienes se les impidió continuar sus estudios en el Colegio México debido a su discapacidad física motriz ha generado controversia en la comunidad. Ante los señalamientos públicos de presunta discriminación, el obispo de la Diócesis, monseñor Alfonso Gerardo Miranda Guardiola, intervino para dar a conocer la postura oficial de las autoridades de la institución educativa.
Cuestionado sobre la inconformidad y las denuncias, el jerarca de la Iglesia católica compartió los pormenores del informe que le fue entregado por las religiosas que administran el plantel. De acuerdo con el reporte, la decisión no responde a un rechazo injustificado, sino a un límite en sus capacidades operativas.
Monseñor Miranda Guardiola señaló que las religiosas sostienen haber hecho todo lo posible por integrar a los menores durante los años que formaron parte de la matrícula escolar. Sin embargo, aclaró que la escuela considera que las necesidades actuales de los alumnos han rebasado los recursos y facilidades con los que cuenta el centro educativo en este momento.
El obispo fue puntual al transmitir el argumento central de la directiva, enfatizando que las religiosas encargadas de operar el plantel afirman haber buscado de manera constante las vías idóneas para brindar la atención requerida.
“Durante el tiempo en que los niños han permanecido como alumnos, siempre se buscó la forma de poder atenderlos y cumplir con sus necesidades; sin embargo, la situación ya los rebasó y ya no pueden atenderlos correctamente”.
Con esta declaración, el Obispado de Piedras Negras pone de relieve el argumento técnico y logístico de la institución, la cual afirma verse imposibilitada para garantizar el bienestar y desarrollo integral de ambos menores en el ciclo escolar entrante debido a su infraestructura y capacidades de cuidado.
A pesar de las limitaciones expuestas por el plantel, monseñor Miranda Guardiola subrayó que la prioridad absoluta en este conflicto debe ser el interés superior y el derecho a la educación de los niños.
Por ello, el obispo hizo un llamado urgente a las autoridades escolares y a los padres de familia para entablar un diálogo constructivo. Indicó que el objetivo principal en este momento es trabajar en conjunto para encontrar una solución viable que no desampare a los menores y asegure su continuidad pedagógica en un entorno adecuado.
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