Participa el obispo de Piedras Negras en la reunión TEX-MEX, en Saltillo
Los obispos de las diócesis de la franja fronteriza del norte de México y del sur de Texas se congregan este fin de semana en un nuevo encuentro bilateral conocido como Reunión Tex-Mex. El propósito fundamental de esta cumbre de carácter periódico es coordinar estrategias pastorales conjuntas frente a las complejidades sociales y humanitarias que comparte la región transfronteriza.
Monseñor Alfonso Gerardo Miranda Guardiola, obispo de la Diócesis de Piedras Negras, destacó que la agenda de trabajo priorizará el análisis de la crisis migratoria actual, las repercusiones operativas del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) y las dificultades logísticas en los cruces fronterizos.
Asimismo, los prelados examinarán de cerca las afectaciones administrativas sufridas por sacerdotes y seminaristas mexicanos. En fechas recientes, diversos miembros del clero se han visto obligados a interrumpir su labor pastoral y retornar a México debido al endurecimiento en la renovación de sus visados y permisos de servicio en suelo estadounidense.
Al respecto, el obispo puntualizó el alcance de las sesiones:
También tocamos el tema de los sacramentos, la vida de la Iglesia y cómo poder apoyarnos mutuamente.
Miranda Guardiola reiteró que las políticas gubernamentales de la administración estadounidense han afectado severamente la infraestructura de apoyo humanitario de la Iglesia católica. Esta presión institucional provocó el cierre definitivo de una de sus casas de asistencia y refugio temporal en la ciudad de San Antonio, Texas.
El prelado denunció, además, el panorama observado en las instalaciones de retención gubernamentales:
Y así como eso, muchos otros problemas en los centros de deportación de los Estados Unidos, donde concentran a la gente en condiciones no dignas.
La reunión bilateral, mecanismo de cooperación eclesiástica con más de cuatro décadas de historia en la frontera, busca consolidar acuerdos prácticos que articulen los esfuerzos de las diócesis de ambos lados de la frontera. De acuerdo con la jerarquía católica de Piedras Negras, la meta inmediata es mitigar el impacto humanitario derivado de las constantes modificaciones y endurecimientos de las leyes migratorias en el país vecino.
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