Entrega anual de agua a Estados Unidos pone en alerta a agricultores mexicanos
La reciente firma de un acuerdo entre México y Estados Unidos para garantizar la entrega anual de agua desde el río Bravo ha generado preocupación entre productores agrícolas del norte del país por el impacto que puede tener en el riego de cultivos.
Según lo pactado, México se compromete a suministrar un volumen mínimo de agua cada año, independientemente de las condiciones climáticas, lo que representa una quinta parte del total previsto en los ciclos de suministro del Tratado de Aguas de 1944. Esta manera de distribuir el agua difiere del esquema tradicional, que establece entregas acumuladas en períodos de cinco años para compensar años secos o húmedos.
Representantes del sector agropecuario han alertado que este nuevo esquema puede poner en riesgo la siembra en zonas agrícolas vulnerables, especialmente en regiones como Tamaulipas, donde la falta de agua ya ha causado que parte de la superficie de cultivo quede sin sembrar.
El acuerdo se da en un contexto de presión por parte de Estados Unidos, que busca mantener un suministro constante de agua vital para la agricultura texana. El Gobierno de México ha defendido que las entregas se realizan en apego al tratado internacional y ha reiterado su intención de proteger tanto la seguridad hídrica como los intereses de los agricultores nacionales.
Mientras tanto, las comunidades agrícolas y autoridades continúan evaluando las posibles implicaciones del nuevo compromiso, que llega en medio de un año agrícola marcado por la sequía y la escasez de agua en varias entidades del norte del país.
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