Municiones fabricadas en planta que abastece al Ejército de Estados Unidos fueron usadas por cárteles en Villa Unión
Municiones de alto poder fabricadas en la Lake City Army Ammunition Plant, una planta industrial que abastece al Ejército de Estados Unidos, fueron utilizadas por integrantes del crimen organizado durante el ataque armado registrado en Villa Unión, Coahuila, en noviembre de 2019, de acuerdo con investigaciones periodísticas y testimonios recabados en el lugar de los hechos.
El 30 de noviembre de ese año, un comando fuertemente armado irrumpió en el municipio y atacó instalaciones públicas, lo que derivó en intensos enfrentamientos con corporaciones de seguridad. El poder de fuego de los agresores era claramente superior al de los policías municipales y estatales que enfrentaron el ataque en un primer momento, por lo que se solicitaron refuerzos estratégicos de las fuerzas federales.
Durante el tiroteo, los habitantes se vieron obligados a resguardarse ante la lluvia de balas. Testimonios recabados por medios internacionales describen que el olor a humo invadía las calles y que los casquillos percutidos cubrían el suelo, mientras el estruendo del armamento pesado hacía vibrar el pavimento, una experiencia descrita como inédita por quienes presenciaron los hechos.
Tras la llegada de refuerzos, los agresores fueron perseguidos por la Policía Estatal de Coahuila, con apoyo táctico de las fuerzas castrenses federales. El operativo derivó en la detención y abatimiento de varios integrantes del grupo armado. El saldo oficial fue de cuatro policías, dos civiles y 19 presuntos integrantes del cártel muertos.
Durante el procesamiento de la escena, investigadores localizaron casquillos percutidos calibre .45 y .50 con las iniciales “LC”, correspondientes a la Lake City Army Ammunition Plant, ubicada a las afueras de Kansas City. La instalación es propiedad del gobierno federal de Estados Unidos y es el mayor fabricante de cartuchos de rifle utilizados por las fuerzas armadas estadounidenses.
Si bien la planta produce munición bajo contratos para el Departamento de Defensa, no opera como proveedor exclusivo, por lo que la presencia de estos casquillos no implica necesariamente un desvío directo desde el Ejército estadounidense. Sin embargo, el hallazgo confirma que municiones fabricadas en una instalación que abastece al Pentágono terminaron siendo utilizadas por organizaciones criminales en México, lo que evidencia fallas en los mecanismos de control y rastreo.
El caso de Villa Unión se mantiene como uno de los episodios más representativos del nivel de armamento utilizado por los cárteles y del impacto del tráfico de armas y municiones provenientes de Estados Unidos en la violencia que afecta a regiones fronterizas como Coahuila.
Hasta ahora, no existe una explicación pública detallada por parte de las autoridades estadounidenses sobre cómo municiones producidas en una planta ligada al suministro militar terminaron en un escenario de violencia criminal en territorio mexicano.
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