México da los primeros pasos hacia el fracking en nombre de la soberanía
El Gobierno de México, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, reconoció que está evaluando el uso de la técnica de fractura hidráulica (fracking) para la extracción de gas natural con el objetivo de avanzar hacia la autosuficiencia energética y reducir la dependencia de importaciones, especialmente desde Estados Unidos, donde gran parte del gas proviene de esta práctica.
Según fuentes oficiales consultadas por El País, la Secretaría de Energía ya ha comenzado a informar al sector empresarial sobre esquemas de inversión público-privada enfocados en la extracción de gas no convencional. El enfoque actual es estudiar si es posible aplicar variantes de la técnica que reduzcan los impactos ambientales, por ejemplo mediante el reciclaje de agua y el uso de químicos menos dañinos, como parte de un grupo de trabajo de expertos que analiza la viabilidad técnica y social de esta alternativa.
Este movimiento representa un giro en la política energética nacional, ya que durante años el fracking fue rechazado por las administraciones anteriores debido a sus posibles efectos negativos en el agua, el medio ambiente y las comunidades locales. Sin embargo, la necesidad de disminuir la alta dependencia del gas estadounidense -se estima que México importa entre el 70 % y el 80 % del gas que consume- ha colocado nuevamente a la fractura hidráulica en la agenda de discusión pública y técnica.
La decisión marca apenas los primeros pasos de un debate que enfrenta presiones económicas y demandas de soberanía energética, así como objeciones ambientales y sociales, que aún deberán resolverse antes de cualquier implementación concreta.
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