Alimentación balanceada y hábitos saludables contribuyen al éxito de la lactancia materna: IMSS
Una adecuada nutrición basada en el plato del bien comer, descanso, actividad física y técnicas de lactancia favorecerán el éxito al amamantar a un bebé, explicó la doctora Beatriz Pérez Antonio, coordinadora de Programas Médicos de la División de Atención Prenatal y Planificación Familiar del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
Indicó que las necesidades nutricionales y calóricas aumentan durante el embarazo y la lactancia porque no solamente se debe cubrir la nutrición de ella sino también el de la producción de la leche.
Se dice que el requerimiento de calorías para cubrir un adecuado desarrollo del bebé y una adecuada nutrición de la mamá durante el embarazo, es entre 2 mil 300 y 2 mil 500 kilocalorías. Ya en el periodo de la lactancia, el aporte calórico debe aumentar, se tiene un hijo para amamantar, las calorías que se deben consumir son aproximadamente 2 mil 600 kilocalorías; si es una mamá que tiene dos bebés, debe aumentar hasta 3 mil kilocalorías, explicó.
La especialista del IMSS refirió que desde el embarazo, el Instituto Mexicano del Seguro Social a través del programa NUTRIMSS, en las Unidades de Medicina Familiar, brinda orientación sobre la necesidad de garantizar a la mamá la mejor nutrición, consumir agua natural y realizar actividad física.
Pérez Antonio destacó que es importante que una mujer que está en período de lactancia consuma entre 8 y 12 vasos de agua simple potable, en promedio tres litros diarios y descartó que haya alimentos que deba dejar de comer.
Subrayó que también debe cuidar su descanso sin dejar de lado la actividad física porque le ayudará a disminuir el dolor, el sangrado y contribuirá a que los huesos se fortalezcan mediante el Calcio y el Fósforo.
Recordó que los elementos más importantes para iniciar una lactancia materna son el contacto piel a piel dentro de los 5 minutos de vida y se inicie con el apego inmediato a más tardar en los primeros 30 minutos posteriores al nacimiento del bebé, el contacto piel a piel, es decir, sin tela de por medio.