Reducción de agua de Estados Unidos podría impactar a Coahuila, advierte experta
La reducción en la cesión del agua que ha hecho Estados Unidos sobre el noroeste de México marca la tendencia para Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas en el futuro, según la académica Rosario Sánchez.
La docente e investigadora de la Universidad de Texas A&M explicó que las reducciones en los volúmenes de agua hacia México del río Colorado, comparables al consumo total de las ciudades de Mexicali, Tecate, Tijuana, Rosarito y Ensenada, en Baja California, son un indicador claro de lo que podría ocurrir en el noreste de México.
Según el Foro Permanente de Aguas Binacionales (PFBW), desde 2021 México ha sufrido recortes en la asignación de agua del río Colorado, y para finales de 2024 se prevé que México deje de recibir 263 millones de metros cúbicos de agua, 14% menos de lo estipulado en el Tratado de Aguas de 1944.
El 21 de marzo de 2024 se firmó el Acta 330 que aumenta los recortes de agua a México, adicionalmente a los ya existentes en actas previas, en un esfuerzo de medidas de conservación de la cuenca compartida.
El motivo de estas reducciones se remonta a un recurso legal establecido en el acta 234 firmada en 1969, que establece que si México no puede dar a Estados Unidos agua suficiente de sus tributarios, entonces tiene que ceder de su propia agua almacenada en la presa La Amistad, misma que sirve a Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas.
Sánchez explicó que la distribución de aguas entre México y Estados Unidos de la cuenca del Río Bravo se contabiliza anualmente y cada 5 años. Hasta este año, México no ha podido dar más del 30 por ciento de lo que le corresponde según el tratado.
“Lo más probable es que México tenga que firmar una nueva acta para dar otra vez agua almacenada de México a Estados Unidos. Es un precedente legal importante. El miedo del noreste es que se vuelva a utilizar agua que está comprometida para otros estados mexicanos para cumplir con los Estados Unidos”, dijo la académica de la Universidad de Texas A&M.
Ante esta situación, Sánchez ve tres problemáticas: la primera es que México y Estados Unidos no han podido establecer nuevos criterios en la distribución de agua en la cuenca del Bravo; la segunda es que los estados fronterizos, especialmente Chihuahua y Tamaulipas, ya avisaron que no están dispuestos a ceder el agua; y la tercera es cómo le va a hacer México para cumplir ese compromiso.
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