Alerta por nuevo aumento en la carne de res tras reapertura de la frontera con EE. UU.; acusan que los precios nunca bajaron durante el cierre
El anuncio de la Secretaría de Agricultura sobre la reapertura gradual de la frontera con Estados Unidos para la exportación de ganado en pie (programada para el próximo 24 de agosto) ha encendido las alarmas entre los consumidores mexicanos. Organizaciones advierten que la reactivación de los envíos provocará un aumento inmediato en el precio del ganado en pie, costo que se trasladará directamente a los mostradores nacionales.
Sin embargo, el anuncio llega acompañado de una profunda indignación entre las familias mexicanas. De acuerdo con las leyes más básicas del mercado, la retención forzada de más de un millón de cabezas de ganado en corrales nacionales durante el prolongado cierre por la plaga del gusano barrenador debió generar una sobreoferta interna y, por consecuencia, una reducción significativa en el precio al consumidor.
Lejos de cumplirse esta premisa, la carne de res se mantuvo en niveles históricamente elevados durante todo el periodo de restricción.
Especialistas del sector y defensores del consumidor señalan que el comportamiento del mercado durante los últimos meses apunta a estrategias de acaparamiento de mercado y control artificial de la oferta por parte de los grandes productores ganaderos. Al congelar el flujo hacia las carnicerías locales y administrar de forma estricta los inventarios en los corrales de engorda, el sector productor logró contener la caída de los precios, garantizando sus márgenes de ganancia a costa del bolsillo familiar.
Se suponía que al quedarse todo el ganado en México la carne debía abaratarse, pero nunca fue así, han reclamado delegaciones de comerciantes. Durante el cierre fronterizo, cortes populares como el bistec y la chuleta alcanzaron costos de entre 140 y 250 pesos por kilo, forzando a miles de hogares a sustituir la res por proteínas más accesibles, como el cerdo.
La inminente salida de aproximadamente 400,000 reses rumbo al mercado estadounidense en lo que resta de 2026 agravará la situación. Al pretexto del supuesto desabasto actual se sumará el encarecimiento real del becerro de engorda provocado por la alta demanda de los compradores norteamericanos.
El Consejo Mexicano de la Carne (Comecarne) y la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG) prevén que el impacto de la reapertura fronteriza se consolidará durante las primeras semanas de septiembre, marcando un escenario donde el consumidor mexicano pierde por partida doble: pagó una carne cara cuando el ganado sobraba en el país y pagará aún más ahora que las reses vuelven a cruzar la frontera.
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